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Ser víctima es una conducta perniciosa

Ser víctima es una conducta muy perniciosa

Sé que es muy difícil aceptar que cuando algo de nuestra vida no nos gusta o nos hace sufrir es una elección personal que hemos hecho. Parece tonto que seamos nosotros quienes nos ponemos en esa situación. Esta es casi siempre mi primera tarea como terapeuta. Darnos cuenta y aceptar que fumamos porque queremos, que estamos gordos porque queremos, que sufrimos en una relación de dependencia porque queremos, que seguimos una vida que no queremos porque así lo decidimos…, es el primer paso ineludible y necesario para abordar cualquier cambio. Y lo es porque ser víctima es una conducta muy perniciosa que nos posiciona en una cómoda postura en la que el culpable es otro y nada depende de mí.

No nos sentimos responsables sino víctimas. Soy un pobre esclavo del tabaco, de la comida, del trabajo, de mi pareja, de mi madre, de la sociedad, del mundo… Entonces la solución siempre la tiene otro,  otro tiene que cambiar para que yo cambie. Mala fórmula porque el resultado será siempre cero, cero.

Ser víctima es una conducta muy perniciosa

No soy culpable, soy responsable

El dolor que provoca esta aceptación es la culpabilidad. Pero ser culpable es aún peor. El sufrimiento de la culpabilidad es la única emoción aprendida, no natural del ser humano. La peor de las manipulaciones inventada por el hombre  para la dominación. Pero este asunto merece un artículo propio que prometo para otra entrega. Superar la culpabilidad también se aprende con técnicas y terapias de la psicología conductual. Y el resultado es la responsabilidad. Hacernos cargo de nosotros mismos, de nuestra vida, es madurar. La responsabilidad es el primer paso del cambio. Sólo sabiéndome responsable me reconozco la capacidad de decidir y me doy permiso para hacerlo. Y cuando decido, actúo.

Ya sabes que nos encanta el doctor Mario Alonso Puig,  defensor y divulgador en España de la Psiconeuroinmunologia.  Te invito a que leas  esta entrevista que habla precisamente de lo perniciosa que es esta conducta del victimismo  y cómo su efecto o reflejo en la sociedad, las empresas y todas las entidades y grupos de individuos, trae consecuencias perniciosas para el desarrollo humano.  Porque la sociedad la construimos  los individuos. Y dependiendo de nuestro comportamiento y creencias así será el futuro que decidamos.  Me ha gustado tanto que le he cogido prestada su frase – “ser víctima es una conducta muy perniciosa”- para titular este artículo. No te lo pierdas.

http://www.elmundo.es/cronica/2014/12/07/5482158dca4741c3178b4588.html

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